AFECTOS, NO DEFECTOS

Las mujeres solemos tener una relación difícil con nuestro cuerpo, nos preocupamos todo el tiempo por “perfeccionarnos” y buscamos la aprobación de los demás, sin darnos cuenta de nuestras verdaderas virtudes y lo valiosas que somos. La imposición de estándares corporales son parte de nuestra cotidianidad, se nos presiona desde niñas a vernos bien, a diferencia de los niños, lo podemos notar en los cumplidos que hacemos a pequeñas y pequeños: qué bella, es una princesa, es preciosa, es hermosa… a diferencia de los cumplidos a los niños: qué valiente, es muy travieso, qué listo, es muy intrépido, etc. No es de extrañarse que las mujeres estemos más preocupadas de cómo nos vemos que de quienes somos. En realidad, es mucho lo que se nos enseña y se promueve. Estar al pendiente de nuestra apariencia nos hace incluso compararnos constantemente con otras mujeres y deprimirnos por no “encajar en el molde” Es necesario cambiar nuestras propias percepciones personales para convertirnos en mujeres seguras y aceptarnos como tal y como somos.

Como fotógrafa de retrato, sobre todo boudoir, y antropóloga, la inseguridad ha sido evidente en cada sesión, y me ha motivado a tratar de cambiar perspectivas y fortalecer la autoestima de las mujeres, reflexionando y realizando proyectos artísticos como “afectos, no defectos”. Con el propósito de enaltecer todos los cuerpos y fomentar el amor propio, invité a participar a diferentes mujeres convocadas al azar en redes. Sin conocer a la mayoría en persona, invité a participar a doce mujeres, que lo único que sabían es que les haría fotos, grupales e individuales, para promover la diversidad de cuerpos reales, con tema “body positive”, y que su vestuario sería únicamente su ropa interior negra. Nos reunimos todas en mi estudio sin conocernos y comencé con las fotos grupales, yo incluida también en las fotos. Al principio todas estaban nerviosas, sobre todo al quitarse la ropa, pero poco a poco el mismo ambiente se volvió relajado. Todas se dieron cuenta que el mismo sentimiento era igual par todas, estar en traje de baño o ropa interior no solo nos hizo sentir al principio muy expuestas, sobre todo por estar entre desconocidas, también nos hacía sacar a la luz las partes del cuerpo que normalmente queremos ocultar, esos llamados “defectos”. Pero la intención de hacer las fotos nos dio valor y nos hizo sentir cómodas entre nosotras y con nuestro cuerpo mientras nos divertíamos.

Cuando llegó el momento de las fotos individuales, las fui pasando una por una a mi estudio y les pedí que me mostraran su peor defecto, me llamó la atención que no dudaron en mencionarlo, incluso me nombraban dos o tres más. Pero cuando les pregunté por sus virtudes les costó bastante más trabajo y normalmente las virtudes no las mencionaban como una parte del cuerpo, a diferencia de los defectos. Una por una platiqué con ellas sobre ese “peor defecto”, les hice ver que cada uno de esos llamados defectos, era un motivo de agradecimiento, algo único en su cuerpo que contaba una historia de vida, a veces incluso de supervivencia. Tan personal y digno de amarse como la mejor virtud en su cuerpo. Les entregué una rosa y les expliqué que cada rosa es un regalo a ellas mismas y en especial a ese “defecto”, y les pedí que se regalaran esa rosa y se dedicaran algunas palabras de reflexión y reconciliación con esa parte de su cuerpo. Así convertimos los defectos, en afectos.


Cada retrato que hice ese día registra ese momento en que se reconciliaron con su nuevo afecto regalándose una rosa, y quedaron también las palabras por escrito. Acción y palabras de amor a ellas mismas que quedan en estas fotos y que espero inspiren a más mujeres a darnos cuenta que lo que consideramos un defecto en nuestro cuerpo, tiene una historia y una razón y que es digno de nuestro amor, nos hace únicas, nos hace sobrevivientes, nos hace fuertes, nos hace mujeres reales y bellas. Más que defectos, si acaso son efectos… del tiempo, de la maternidad, de una enfermedad que lograron superar, de un accidente que sobrevivieron… Por eso para mí, el cuerpo no tiene defectos, solo debe tener afectos. Esa cicatriz se vuelve un afecto que te recuerda que estás viva, esas estrías son efecto de crecer. A veces nos obsesionamos con pequeños detalles y nos volvemos nuestro peor juez, cuando es justo ahí donde radica nuestra verdadera belleza y autenticidad, donde podemos encontrar lo que hemos superado, la fortaleza y maravilla de nuestro cuerpo, porque cada parte de él cumple un cometido en nuestra vida, solamente hay que aprender a valorarlo. Desde mujeres con celulitis, cejas tupidas, acné, enfermedades, cicatrices, etc. El proyecto hace visibles las realidades de la diversidad, para dejar de satanizar y llamar “defectos” a nuestras diferencias. Ya que siempre recibimos un bombardeo de información sobre cómo “perfeccionarnos”, nos cosificamos nosotras mismas y con esto nuestra autoestima se viene abajo. Empecemos con nuestra propia aceptación y a naturalizar y normalizar justo lo que es normal como celulitis, acné, estrías y todos los tipos de figuras y caras. Celebremos nuestras diferencias, démonos cuenta que todas somos valiosas y bellas, con nuestras únicas características. Aceptémonos con libertad y enaltezcamos nuestro cuerpo. Porque hace falta reconciliarnos con el espejo. No dediquemos un día más a odiar nuestro cuerpo, hagamos a un lado la autopercepción negativa y atrevámonos a ser nosotras mismas sin compararnos ni juzgarnos. Celebremos el hecho de ser mujeres y démonos cuenta que todas tenemos el cuerpo ideal mientras tengamos corazón. Convirtamos todos nuestros defectos en afectos y comencemos hoy el reto de aceptarnos y amarnos a nosotros mismos sin condiciones.